Apoyo, orientación y ayudas sociales, básicos para afrontar el Alzheimer

8 marzo 2013

En el amplio espectro de las enfermedades degenerativas seguramente pocas afectan tanto, no sólo al paciente sino también a su familia y circulo afectivo, como el Alzheimer. Y de igual manera ocurre con el tiempo, pocas enfermedades se prolongan tanto en su duración una vez iniciadas.

Este proceso, particularmente devastador, supone para las familias el afrontar y resistir dos situaciones distintas: primero irán viendo desaparecer la personalidad del paciente que conocen y quieren; y finalmente, tendrán que asumir su muerte física. Vivirán dos veces la desolación y la pena de su pérdida.

Por otro lado el cuidado y atención a estos pacientes, durante todo el curso de su enfermedad, es un proceso agotador, física y emocionalmente. Por todo ello nadie debería pasar solo por esta situación.

El Alzheimer no permite acomodarse con un estado de cosas, acostumbrarse a un cierto deterioro que nos permita algo de relajación. Al contrario, los cuidadores se encuentran con que, cuando han superado un punto crítico o un problema concreto, el empeoramiento del enfermo les obliga a afrontar problemas nuevos y cada vez más complejos.

Este estado de cosas hace que, con frecuencia, los cuidadores empiecen a dar señales de trastornos mentales o de mala salud con el paso del tiempo. Sentimientos encontrados, agotamiento, ira o depresión pueden sumir en un caos emocional a personas que estaban bien antes de afrontar el cuidado de un enfermo de Alzheimer.

Numerosos estudios han vinculado el cuidado de pacientes que sufren de demencia con peor salud mental y psicológica y más uso de medicación psiquiátrica por parte de sus cuidadores. Es evidente, por lo tanto, que el apoyo emocional por parte de familiares y amigos, el reforzamiento de la autoestima, y el uso de recursos para ayudar con las tareas del hogar son elementos positivos para la persona que se encarga del enfermo. Todo ello le será muy útil como protección frente al estrés.

Ante la circunstancia de tener un paciente de Alzheimer en la familia es muy importante que todo su círculo familiar pueda recibir apoyo y orientación por parte de profesionales. Conocer las ayudas sociales disponibles, entender el proceso que se va a ir viviendo, disponer de recursos psicológicos y emocionales son importantes ayudas para llevar mejor la abrumadora tarea de cuidar a uno de estos enfermos.

La nota positiva radica en que, frente al aumento de esperanza de vida y del número de ancianos, el número de organizaciones privadas no ha dejado de crecer, y con ello la presión activa para que se siga investigando.

Desde esta página animo a todos los que os encontréis en una situación de este tipo a que recurráis a las asociaciones de vuestra zona. Allí podréis encontrar el apoyo y la experiencia de buenos profesionales.

Incluso en medio de la tormenta económica que vivimos, la mayor sensibilización social respecto al Alzheimer nos deja una esperanza de que se pueda seguir avanzando en la atención y el cuidado de estos enfermos y de sus cuidadores.

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