Ejercicios y técnicas para ayudar a retrasar el desarrollo del Alzheimer

mientras que si se considera a aquellas de más de 90 años, esa cifra asciende prácticamente al 50% de la población. En este sentido, si bien aún no existen fármacos que prevengan la enfermedad de Alzheimer, sí hay medidas que se pueden tomar, y que tienen eficacia comprobada para retrasar las manifestaciones de la enfermedad.

MUCHA PRÁCTICA. “Estas consisten, básicamente, en utilizar el cerebro. Por ejemplo, se puede participar y hacer juegos que exijan las habilidades cognitivas, como palabras cruzadas, Sudoku, videojuegos, juegos de naipes, ajedrez, backgammon, etc. Además, la lectura tiene gran valor”, comentó el Dr. José Antonio Bueri, jefe del servicio de Neurología del Hospital Universitario Austral (HUA) a Neomundo.

Concretamente, lo fundamental es realizar actividades en las que se ponga en juego el ingenio, la memoria y las capacidades de orientación espacial. “Todo esto, que se denomina estimulación cognitiva, ayuda y retrasa la aparición de síntomas de deterioro cognitivo, y actúa como una ‘gimnasia’ para el cerebro”, destacó.

“La cuestión del desarrollo tanto de fármacos como de tratamientos relacionados con lo cognitivo ocurre por el gran costo que tiene la enfermedad para los sistemas de salud, dado que el Alzheimer dura entre 10 y 15 años, o más aún, durante los pacientes son completamente dependientes de familiares o cuidadores”, refirió el Dr. Bueri.

“Así, se están explorando nuevos fármacos con mecanismos de acción distinta a los existentes para el control de los síntomas de la enfermedad. Por ejemplo, entre los más novedosos, se cuentan las drogas que actúan a nivel de sistemas adrenérgicos. Sin embargo, estos tratamientos aún están en período de investigación”, completó el especialista.

No obstante, más allá de la cuestión farmacológica, es importante la intervención a nivel de la estimulación cognitiva, la cual brinda resultados modestos, aunque apreciables.

Por último, en cuanto a los síntomas, el Dr. José Bueri enumeró: “Los más precoces son los trastornos de la memoria, sobre todo los que involucran la memoria episódica (que es la relacionada con los eventos vividos). Por ejemplo, olvidarse de cosas que sucedieron, como viajes, fiestas, hechos ocurridos, etc. Luego se afecta la memoria para nombres. Finalmente, a medida que avanza la enfermedad, comienzan a aparecer problemas con la orientación en tiempo y espacio y dificultades con el lenguaje, entre otras alteraciones”.

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