El alzheimer expuesto en «Poesía», la última joya del coreano Lee Chang-dong

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El paralelismo entre la lírica y la enfermedad lo encuentra el realizador de películas como “Secret Sunshine” y “Oasis” en esa tendencia a la abstracción lingüística en el primer caso y factual en el segundo, a esa capacidad de dotar de novedad a palabras o a hechos ya gastados.

Mija es una mujer de 65 años que, como si fuera la protagonista de “Misericordia” de Benito Pérez Galdós, solo recibe a cambio de su bondad infinita abuso y desconsideración. La poesía, primero, y, sorprendentemente, el Alzheimer después, harán las veces de elementos de liberación de un mundo ingrato.

“La poesía describe la belleza del sentimiento con frases muy cortas. Es algo muy sencillo, pero que dice muchas cosas”, decía a Efe Junghee en el pasado Festival de San Sebastián. “Y sabe convertir en arte la parte más dolorosa de la vida”, añadía.

La actriz forjó su fama cuando el cine coreano apenas trascendía las fronteras asiáticas y resurgió con fuerza en Cannes tras quince años de ausencia con esta película que la descubrió tardíamente al público mundial.

“Llevaba años sin encontrar un papel que realmente me emocionara y, a pesar de los límites por los que se mueve Mija, me sentí muy identificada porque es como yo, una soñadora con un empecinamiento casi irracional por buscar la belleza a las cosas”, explicaba la intérprete, que vive en París y está casada con un concertista de piano.
Personaje inocente

“Mija es un personaje tan inocente que a ella no le importa que la gente le trate mal, que abuse de ella. Lo que ella quiere conseguir es una vida hermosa”, explica la actriz, cuyo personaje sólo comienza a tener inspiración cuando su vida comienza el salto al vacío de la memoria.

El detonante de su tragedia es la muerte de un niño propiciada por su nieto, al que trata de proteger pero que escapa totalmente a su control.

Lee Chang-dong, que dota a la película de un sigiloso sentido de la estética, compone una de las escenas más hermosas del cine reciente cuando Mija, que va a pedir perdón a la madre de la víctima, acaba olvidando el motivo de su conversación y derivando hacia sutiles observaciones sobre la belleza de lo cotidiano.

Y en ella, enfrenta dos tragedias que, de una extraña manera, entran en comunicación y se consuelan entre sí.

“Mija olvida algunas cosas por Alzheimer, pero también por su concentración en la belleza de las cosas. Creo que en la mayor parte de la película, ella no es consciente de su enfermedad, pero en ese momento se da cuenta y su lucidez momentánea le provoca un dolor que es casi nostálgico”, resumía la actriz.

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