La prevalencia de enfermedades neurodegenerativas se estudia en Castilla y León y Madrid

9/09/2012

Estos médicos están embarcados en la selección de un grupo de personas que les ayude a determinar la prevalencia de ciertas enfermedades neurodegenerativas.

“El alzheimer no aparece matemáticamente a partir de los 65 años, no son las cosas del abuelo, como suele decirse”, ha explicado hoy a EFE el doctor Saturio Vega, uno de los investigadores implicados en este proyecto.

El proyecto está financiada por el Gobierno, a través del Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS), y por la Junta de Castilla y León.

La investigación tiene como objetivo final detectar la enfermedad de forma precoz, para lo que primero hay que estudiar su prevalencia, es decir, la frecuencia con la que aparece en un grupo determinado de personas.

Para el doctor Vega, médico de Atención Primaria y geriatra en el centro de salud de Arévalo (Ávila), la enfermedad se está detectando antes porque “se habla más de ella” y por el “enorme impacto” que implica, tanto social y económico como sanitario.

Si se detecta la causa, se podrá empezar a trabajar antes en ella, para prevenirla, ante la inexistencia de una cura, de modo que este tipo de estudios son “importantes” para conocer enfermedades “controladas de forma paliativa, pero que no tienen cura”.

Junto al centro de salud de Arévalo, en el proyecto, denominado Nedices II, acrónimo de Neurological Disorders in Central Spain, Desórdenes Neurológicos en el Centro de España en su traducción del inglés y que tuvo una primera fase en la década de 1990, también participan cuatro áreas de salud de Madrid, el centro de salud de Pizarrales, en la capital salmantina, y el de Burgos Rural.

Los investigadores trabajan con “más de 10.000 participantes” mayores de 55 años, una edad que se ha ampliado en comparación con la primera fase del proyecto, que estableció el límite de edad en los mayores de 65 años.

Y ello porque enfermedades como demencias y subtipos, como el alzheimer, alteración cognitiva leve, el Parkinson, el ictus o el temblor senil son “poco prevalentes” en los menores de 55 años.

Este estudio, denominado ampliamente como “Factores de riesgo y marcadores clínicos y biológicos en varias enfermedades neurodegenerativas. Estudio basal de una cohorte comunitaria del centro de España”, se divide en dos fases, de las que la primera está previsto que finalice en diciembre.

En ella, se ha establecido el grupo inicial de personas con las que se ha trabajado.

En el caso de Arévalo, con 1.200, de las que se han tomado muestras de sangre, orina y saliva, que se han remitido a un banco de tejidos en Madrid, otro de los objetivos del proyecto, que pasa por la creación de un gran banco de tejidos que sirva a los investigadores para evaluar los factores de riesgo y genéticos.

Tras la primera fase, en la que se realiza un cribado entre los pacientes, se comenzará una segunda con un menor número de ellos, en el caso de Arévalo, 400.

De esta forma, se irá estudiando la prevalencia de estas enfermedades neurodegenerativas en función de la edad, teniendo en cuenta que han comenzado a detectarse con una frecuencia mayor como consecuencia del aumento de la esperanza de vida y que aumenta su prevalencia cuanta más edad tiene la persona.

“Si se detecta su origen, podremos empezar a trabajar antes para retrasar su aparición”, ha resaltado el doctor Saturio Vega, incidiendo en que ahora se conocen más detalles de estas enfermedades y “cuanto más sepamos, antes podremos combatirlas”, ha concluido.

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