Las “Terapias No Farmacológicas” para Alzheimer son más eficaces que los fármacos.

Buscando ayudar a enfermos y familiares a corto plazo, un equipo de 22 investigadores de primera línea internacional se embarcó en un proyecto de cinco años para determinar exactamente qué Terapias No Farmacológicas podrían mejorar de forma relevante las vidas de los afectados. El equipo de investigadores revisó 1.313 estudios científicos previos. Esto permitió por primera vez, estructurar de forma científica todo el campo (estimulación cognitiva, intervenciones con música, intervenciones conductuales, ejercicio físico, intervenciones multi-componente tanto para el paciente como para el familiar, etc).

Los científicos han podido constatar, fuera de toda duda, que las Terapias No Farmacológicas tienen un abanico muy amplio de efectos clínicos positivos: mejoran dominios como la cognición, la conducta o el estado de ánimo, y reducen la carga del cuidador; evitan o posponen el ingreso en residencias; y pueden reducir el coste económico de los cuidados. Algunas Terapias producen mejoras relevantes en 2 ó 4 de estos dominios, otras en sólo uno. Este estudio ha constatado lo que en algún estudio previo de menor extensión y rigor se venía indicando: aplicando los rigurosos criterios del Centro de Medicina basada en la Evidencia (Oxford), una Terapia No Farmacológica puede ser prescrita por los médicos al igual que prescriben un fármaco.

Un ejemplo de lo que ahora es prescribible son los denominados programas de asesoramiento y apoyo al cuidador, que parten de una valoración amplia del paciente y de su entorno socio-familiar, y ponen en marcha un programa individualizado de educación y utilización de recursos (grupos de cuidadores, centros de día, etc.). Se trata de programas a largo plazo. Los primeros resultados comienzan a observarse tras seis meses de aplicación, y se mantienen o aumentan a largo plazo. Estos programas con cuidadores son muy económicos, mejoran el bienestar psicológico del cuidador y retrasan en casi un año el ingreso del paciente en una residencia. Ningún fármaco ha demostrado hasta la fecha una relación de coste/beneficio tan extraordinaria. Esta intervención, que puede realizarse en cualquier parte del mundo, ha recibido la máxima recomendabilidad médica posible (Grado A).

Otro hallazgo ha consistido en demostrar que las “intervenciones multi-componente” sobre el enfermo, es decir, intervenciones que incluyen estimulación cognitiva, ejercicio físico y otros componentes en distintas proporciones, mejoran su capacidad funcional y cognitiva, su estado de ánimo y reducen la aparición de depresión. Además, al mismo tiempo evitan los problemas de conducta que tanto estrés y carga producen a cuidadores profesionales y familiares. Se trata de una intervención fácilmente aplicable en toda clase de centros de día y residencias. Referentes científicos en este tipo de intervenciones en España son la Fundación ACE de Barcelona o los Centros Maria Wolff de Madrid.

Además, estas intervenciones “multi-componente” para los enfermos de Alzheimer tienen un gran potencial de crear bienestar, ya que son muy bien acogidas por la inmensa mayoría de los enfermos y producen efectos terapéuticos y profilácticos de muy amplio espectro, redundando en una mejor calidad de vida.

Ningún fármaco ha podido demostrar beneficios tan variados sobre los enfermos, y todo ello sin efectos secundarios. Estos beneficios son independientes de que los pacientes tomen o no los fármacos anti-Alzheimer habituales. Más aún, los efectos de los fármacos y de las TNFs se suman, e incluso es posible, que las TNFs funcionen aún mejor si se combinan con los fármacos habituales (donepecilo, rivastigmina, galantamina o memantina).

Resulta sorprendente que estas terapias consigan mejores efectos que los fármacos y a pesar de ello sean tan poco conocidas y se invierta tan poco en investigarlas. Lanzar al mercado un fármaco puede costar entre 1.000 y 1.800 millones de dólares. El estudio más costoso jamás realizado con una terapia no farmacológica no pasó de unos exiguos 0,7 millones de dólares. El Reino Unido, pionero en la aplicación de estas intervenciones, a través de las recomendaciones del NICE (National Institute for Clinical Excellence), se ha embarcado en una investigación que ronda los 4 millones de dólares.

Muy eficaces y baratas de desarrollar e investigar, ha llegado la hora de que los gobiernos desarrollen y financien infraestructuras necesarias para universalizar las dos Terapias No Farmacológicas tan eficaces arriba nombradas. Este desarrollo podría materializarse apoyando de forma sistemática la red de asociaciones de Alzheimer que ofrecen estos tratamientos, actualmente infradotadas e incapaces de llegar a todos los afectados.

Fundación Maria Wolff, con el apoyo de la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA) y la Federación Mundial de Asociaciones de Alzheimer (ADI), organizó en 2005 el primer congreso mundial de Terapias No Farmacológicas para Alzheimer. Ese evento dio lugar a la formación de una red mundial constituida por los científicos más renombrados en la investigación del Alzheimer, como pueden ser el Dr. Barry Reisberg, Dr. Bob Woods, Dra. Linda Teri, Dr. Howard Feldman, Dra. Linda Clare, Dr. Henry Brodaty, Dra. Mary Mittelman, Dra. Cornelia Beck, etc.

El proyecto ha sido coordinado por un equipo español bicéfalo de la Fundación, constituido por el Dr. Javier Olazarán y Rubén Muñiz.

Artículo completo disponible en: http://content.karger.com/ProdukteDB/produkte.asp?doi=316119
Más información en: www.NPTherapies.org

Para más información:

Ruben Muñiz
Director de Investigación de la Fundación Maria Wolff
Tfno: 609 170 712
E-mail: ruben@mariawolff.es
www.mariawolff.es
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Jesús Mª Rodrigo
Director Ejecutivo de CEAFA
Tfno: 902 17 45 17
E-mail: direccion@ceafa.es

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