MEXICO. Científicos del Cinvestav replantean tratamiento contra Alzheimer

2012-04-13

Recursos. El hallazgo se realizó con el análisis del estudio neuropatológico de los cerebros que se mantienen en custodia en el Banco de Cerebros del Cinvestav

Estudios de investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) han replanteado un tipo de tratamiento en la terapia de pacientes de Alzheimer.

Los científicos encontraron que la formación de marañas neurofibrilares en el cerebro de los pacientes con Alzheimer no se asocia con un deterioro cognoscitivo de la persona, como se creía comúnmente. Por el contrario, apuntan, son alteraciones a nivel celular que constituyen un mecanismo de protección de las neuronas y les permiten prolongar su vida.

El hallazgo, que se realizó mediante el análisis sistemático del estudio neuropatológico de los cerebros que se mantiene en custodia en el Banco de Cerebros del Cinvestav, abre un nuevo enfoque en las investigaciones en torno a la enfermedad de Alzheimer y replantea las opciones terapéuticas para combatirla, indica la institución en un comunicado.

El grupo científico encabezado por Raúl Mena López, del Departamento de Fisiología, Biofísica y Neurociencias del Cinvestav Zacatenco, precisó que hasta ahora se había sugerido que la formación de las marañas neurofibrilares y que la fosforilación de la proteína TAU son eventos dañinos en la vida de la célula neuronal, en los casos de la enfermedad de Alzheimer.

“El nuevo concepto propuesto es que tanto la formación de las marañas neurofibrilares como la fosforilación de la proteína TAU, son mecanismos protectores de las neuronas para prolongar más su función y su vida”, explicó José Luna Muñoz, miembro del equipo de investigación que realiza los estudios.

NO MATAR LA CÉLULA. Los fármacos que se aplican como método terapéutico para combatir el Alzheimer intentan detener la formación las marañas y evitar la fosforilación de la proteína TAU; en cambio, en primera instancia, el nuevo concepto propone no evitar la formación de la maraña porque con ello la célula muere de inmediato.

En segunda instancia, tampoco se debe evitar la fosforilación, porque ambos eventos son el mecanismo de protección de la neurona, en respuesta a la presencia de un fragmento de la proteína TAU de 92 a 95 aminoácidos, llamado núcleo mínimo del filamento. Hasta el momento no se sabe qué genera o qué puede truncar la proteína TAU en este pequeño fragmento que es altamente tóxico para la neurona.

PROTEÍNA TAU. Otros científicos han demostrado que la sobrexpresión de este fragmento pequeño de la proteína TAU en cultivos celulares induce a un suicidio de las células, proceso conocido como muerte celular programada o apoptosis; si este mecanismo de muerte celular ocurriese en el cerebro de una persona con Alzheimer, el deterioro cognoscitivo y la demencia se presentaría entre 24 y 78 horas.

La proteína TAU en su forma más larga tiene una longitud de 441 aminoácidos, pero no se sabe por qué aparece, el denominado núcleo mínimo del filamento; este fragmento culmina en el aminoácido Glutámico-391, que genera una toxicidad mayor dentro de la célula. “No se sabe por qué se presenta este fragmento pequeño de 92-95 aminoácidos de la proteína TAU, siendo una entidad extremadamente tóxica”, explicó Luna Muñoz.

Sin embargo, en los cerebros de pacientes con Alzheimer no ocurre eso, se encuentra el fragmento desde etapas muy tempranas de agregación y el núcleo mínimo se mantiene oculto. “Se observa una gran cantidad de proteína TAU que es fosforilada a lo largo de la molécula de TAU, favoreciendo los plegamientos de la molécula, que activa las vías de las caspasas”, expuso el investigador.

Las capasas degradan a la proteína TAU para dar estabilidad a la molécula y forman un filamento. Este proceso inicia al agregarse más proteína TAU intacta; se ha sugerido que el proceso de generación de los filamentos y la formación de una maraña neurofibrilar tarda veinte años.

La propuesta de los investigadores del Cinvestav es que la célula al fosforilar la proteína TAU se agrega en un punto y “secuestra” a este fragmento mínimo tóxico, ocultándolo y evitando así que la neurona lo perciba, prolongando de esta manera la vida y la función neuronal. Aunque es de destacar que con forme se van agregando estos filamentos y se expone a este pequeño fragmento toxico, la neurona tenderá finalmente a morir y con la muerte de las neuronas, clínicamente, se inicia el deterioro cognoscitivo y la pérdida de la memoria del paciente con la enfermedad de Alzheimer.

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