Retrato del nuevo cuidador

Sandra Morales | Castellón
Domingo 10/06/2012

El ex presidente del Gobierno español Adolfo Suárez González (Cebrero, Ávila, 1932), el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 1927), el ex alcalde de Barcelona Pasqual Maragall Mira (Barcelona, 1941), han perdido la memoria, no sólo los recuerdos que importan mucho sino también la autonomía, la voluntad y la capacidad de desenvolverse por sí mismos.

Llámenlo alzheimer, llámenlo demencia senil, llámenlo enfermedad neurológica degenerativa, lo cierto es que el primero no recuerda ni un episodio de su destacado papel como primer presidente de la Democracia española; el segundo ya no reconoce a sus amigos y su entorno; y el tercero, afortunada o desafortunadamente para él, aún tuvo tiempo de descubrir la irrupción de tal enfermedad en su vida.

Son el ejemplo de la prolongación de la vida del ser humano a un precio muy caro. Con 80, 85 y 71 años, respectivamente, los órganos vitales les permiten respirar, sentir, articular, pero a las acciones no les acompaña la voluntad de pensar, la capacidad de discernir ni la facultad de recordar. Necesitan atención continua y cuidados específicos, de personal no sólo formado sino psicológicamente preparado. En la mayoría de los casos, esta función la ejercen miembros de la propia familia, ‘los celadores familiares’.

Se estima que existen más de 600.000 personas en España con demencia y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la asociación Internacional de Alzheimer (ADI), cada año aparecen 7,7 millones de nuevos casos de demencia en todo el mundo. Ello obliga a la sociedad a un cambio de mentalidad y de organización en la estructura familiar que, en muchos casos, no sólo necesitan cuidados los más pequeños, sino también los mayores de cada hogar.

Programa de profesionales y voluntarios

Consciente de este extremo, la entidad Cruz Roja Castellón ha puesto en marcha un programa con profesionales y voluntarios para ofrecer alternativas a los familiares de enfermos y ancianos que cuidan de ellos, para que puedan mantener su calidad de vida.

Según las cifras que aportan fuentes de Cruz Roja Castellón, el 75% de los usuarios que atiende Cruz Roja en el centro de día de Castellón sufre algún tipo de demencia, lo que requiere una atención especializada, no sólo con las personas mayores, si no también con sus familiares, “auténticos cuidadores, que sufren graves secuelas, si no se adoptan los remedios necesarios”, advierten desde la ONG.

Hace cuatro años, la entidad puso en marcha la ‘Escuela de salud’, con una media de 20 personas inscritas, un punto de encuentro que brinda a los cuidadores de las personas con demencia la posibilidad de formarse en la atención especialidad, desarrollar terapia grupal y participar en talleres que mejoren su propia calidad de vida, como musicoterapia y relajación.

Según explica María Victoria Conde, directora del centro de día de Cruz Roja Castellón, este punto de encuentro sirve a los cuidadores para compartir angustias y situaciones, convencerse de que no son los únicos que sufren determinados momentos de crisis familiar, y entre ellos y los profesionales, se plantean soluciones al día a día, al estrés, a la ansiedad y a la carga emocional que supone el cuidado de un enfermo de demencia o alzheimer.

La crisis económica ha modificado el perfil del cuidador, reflexionan las expertas, que ya no se limita a un cuidador contratado o a un familiar directo, que solía ser mujer ama de casa. “Nos encontramos ahora con personas que además de cuidar del enfermo, trabajan fuera de casa y acumulan mayor estrés. Comienza a haber también un número importante de hombres al cuidado de sus mayores, con lo que se rompe la tendencia y los hijos se ocupan de igual manera que las hijas. Incluso, matrimonios de avanzada edad en el que uno de los dos cuida del otro”, especifica María Victoria Conde.

Rebeca Escriche, psicóloga del centro, comenta que la mayor dificultad a la que se enfrenta el familiar cuidador es a trabajar el autocuidado y vencer el sentido de culpabilidad. “Un 80% se olvida de sí mismo. No se permiten un momento de respiro, no se permiten el ocio, abandonan sus cuidados y por supuesto se olvidan de las vacaciones; incluso de la vida en pareja”, lamenta.

Taller ‘Ponte guapo/a’

El próximo mes de septiembre, Cruz Roja extenderá a los cuidadores el taller ‘Ponte guapo/a’ que actualmente imparte a los enfermos. “Nosotros siempre decimos que para cuidar, primero hay que cuidarse uno mismo. Debemos ser conscientes de que necesitamos recursos psicológicos y físicos para poder atender un dependiente”, comenta la directora. En ‘Ponte guapa’ se les aporta cuidados personales higiene, masajes, peinarse o pintarse, “cuestiones que hacen que nos olvidemos de las penas” y pongamos ilusión en algo”. “Es una terapia que ayuda al cuidador y al dependiente. A los dos”, añade Conde.

La ‘Escuela de salud’ de Cruz Roja Castellón está además abierta a todos los mayores de 65 años que viven solos y se mantienen en plenas facultades. La ‘escuela’ les sirve para que obtengan pautas y conocimientos “para envejecer de una manera saludable”. “Abordamos clases sobre los tipos de alimentos, tipos de medicamentos, prevención de accidentes en el hogar, primeros auxilios, etc., todo de forma gratuita”, comenta Conde.

El centro de día de Cruz Roja Castellón dispone de 100 plazas y atiende hoy en día a 54 usuarios en horario de 8 a 20 horas. Funciona desde 1996 aunque fue completamente reformado en 2010. Dispone de dos vehículos adaptados y trabajan como personal contratado 19 profesionales, además de 41 voluntarios.

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